EXPOSICIÓN PERMANENTE

1936 – 1939 (Panel 5)

En la guerra

 
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“Lo que quiero es que el pueblo (…) comprenda que esta guerra es el ser o no ser; que comprenda que esta guerra es, en definitiva, la lucha de dos civilizaciones. De un lado están el progreso, la ciencia y la justicia, y de otro lado, la inquisición y la barbarie…”

Pascual Tomás. Discurso en el Gran Price de Barcelona. 17 de enero de 1937

 

“Fue en España donde mi generación aprendió que uno puede tener razón y ser derrotado, que la fuerza puede destruir el alma, y que a veces el coraje no obtiene recompensa”.

Albert Camus


1936

En septiembre, Largo Caballero es elegido presidente y ministro de la Guerra. Dirigió dos gabinetes, el primero con UGT y los partidos del Frente Popular, y el segundo, en noviembre de 1936, en él que dio entrada a cuatro ministros de CNT, entre ellos Federica Montseny.

1937

Después de la crisis de mayo y la caída del Gobierno de Largo Caballero, en octubre, es nombrada una nueva comisión ejecutiva en UGT “la de la Escalera”, presidida por González Peña, en la que predominan los partidarios de la unidad de acción con el PCE del Gobierno de Negrín.

1938

León Johaux, vicepresidente de la FSM, preside el Pleno Nacional ampliado y se elige una nueva ejecutiva de integración, en la que se incluyen cuatro miembros de la corriente de Largo Caballero.

1939

Dos días antes de la caída de Barcelona se reúne el Pleno del Comité Nacional de UGT. Es la última reunión en suelo español antes de partir hacia el exilio.

La sublevación militar cambió radicalmente el papel de los sindicatos. UGT y CNT ocuparon espacios de gestión y de decisión política tras el hundimiento de las estructuras del estado, y se vieron abocados a dirigir la defensa, la economía, el orden público, los abastecimientos, las comunicaciones, la enseñanza, la sanidad y la retaguardia en defensa de la República.

Las sedes de UGT se convirtieron en centros de reclutamiento de las milicias populares, que organizadas en columnas, impidieron el triunfo de la sublevación. Se constituyeron batallones de milicias de UGT, entre otros: Artes Gráficas; el 2º Batallón de Trabajadores de la Tierra; el Batallón Manuel Llaneza en Asturias; el de FETE, con sus milicias de la cultura que alfabetizaban a los combatientes republicanos en los frentes y en la retaguardia. Se crearon colonias escolares, que no sólo servían de refugio a los niños evacuados a causa de los bombardeos, sino que, gracias a la labor de los maestros reclutados, cumplían una función educativa.

El gobierno de Largo inició la creación del Ejercito Popular y se formaron las primeras seis brigadas mixtas, que sustituían a las milicias populares, proceso que culminó en 1937.

El control de la economía pasó a los sindicatos obreros con las colectivizaciones de grandes fincas y la intervención y nacionalización de fábricas, dirigidas por comités de industria, para no parar la producción. A esta fase siguió otra de intervención y control por parte del Gobierno para conseguir una economía de guerra que permitiese alcanzar la victoria militar.

Finalizada la guerra, con la derrota de las fuerzas leales a la República, para UGT y el resto de organizaciones obreras comenzaba un largo periodo de represión y exilio.

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